COMUNICADO
LA BIBLIOTECA PÚBLICA DEL ESTADO ZULIA DEBE
LLAMARSE MARÍA CALCAÑO
En
tiempos recientes, pocas figuras como la poeta María Calcaño le han
dado tanta proyección al Zulia y a su cultura. Su poesía ha sido
leída, estudiada y reeditada en universidades dentro y fuera del
país. Su verbo vital y amoroso, su personalidad libertaria e
irreverente, y el olvido al que se le relegó durante décadas,
atraen a lectores jóvenes y no tan jóvenes con la misma fuerza, y
generan en ellos un entusiasmo que no ha cesado de crecer desde el
redescubrimiento de su obra.
Una
escritora y un ser humano de tales dimensiones, fue condenada al
ostracismo durante su vida por las fuerzas más retrograda y
prejuiciadas del momento, acusándola de deshonesta por haberse
negado a asumir el papel de relegamiento y minusvalía reservado
entonces a las mujeres. Aunque parezca increíble, tales fuerzas
siguen actuando aún hoy, y su último logro fue impedir que se
bautizara a la Biblioteca Pública del Estado Zulia con el nombre de
esta ilustrísima zuliana, usando, por cierto, los mismos argumentos
de los años 30 y 40 del siglo pasado, aun cuando el proyectos
inicial lo contemplaba.
La obra literaria de María Calcaño encarna una zulianidad poderosamente creadora, capaz de escapar a los clichés y lugares comunes de una zulianidad pervertida, banalizada y maltratada por la derecha política, con una visión farandulera y demagógica de la misma, usándola tradicionalmente como una vía para enfrentar a la región con el resto de país. María Calcaño es una voz del Zulia que resuena en Venezuela con espíritu integrador, y su obra se suma a la de tantos otros escritores que han construido, por medio de su escritura, buena parte de lo que culturalmente nos identifica como venezolanos.
Por todo lo hasta aquí dicho, quienes suscribimos este comunicado, artistas cultores populares, profesores universitarios, gente en general ligadas al quehacer cultural de la región, solicitamos Ud. como nuevo gobernante y al nuevo gabinete apenas instalado en el Zulia, que se corrija la enorme injusticia cometida en su momento por una seudo dirigencia ignara y sin verdadero compromiso con nuestros valores culturales, y se le asigne el nombre de María Calcaño a nuestra Biblioteca Pública.
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