Llegaron a Maiquetía y se toparon con el terremoto
Doble tragedia: El vuelo de los
repatriados
morelisgonzalo@gmail.com
Lo que se inició como un vuelo hacia su libertad se convirtió para 147 venezolanos en una pesadilla sin fin, una doble tragedia; primero por haber sido arrancados de su vidas y cotidianidades en EE.UU y arrestado varios meses, en albergues gringos, y luego por haber encontrado la muerte, al llegar al país.
En una mueca inesperada de los acontecimientos, el vuelo 164, con 147 venezolanos deportados: 120 hombres, 19 mujeres y 7 niños, sufrió las consecuencias del devastador terremoto del 24 de junio, luego de haber llegado a Maiquetía, vía el Plan Vuelta a la Patria.
El grupo aterrizó en horas de la mañana y fue trasladado al hotel Santuario La Llanada, en La Guaira, para completar los trámites administrativos de su ingreso al país, como son la cedulación, incorporación a los programas sociales del gobierno y una requisa médica, así como la coordinación para el regreso a sus lugares de origen, muchos en el interior del país. Horas después de haber llegado, se produjo el doble terremoto y el edificio donde fueron alojados se derrumbó. Al parecer, la mayoría de los pasajeros quedaron tapiados en el sótano. Hasta ahora solo se han confirmado 12 sobrevivientes y tan solo 28 cadáveres han sido recuperados de los escombros.
Plan Vuelta a la Patria
Según datos oficiales, 162 vuelos de repatriación han aterrizado en Venezuela desde enero de 2024, luego de que Caracas y Washington alcanzaran un acuerdo. De igual modo, han rescatado migrantes provenientes de 21 países.
Por lo pronto, es necesario conocer los nombres completos de los repatriados en ese vuelo y confirmar si en vez de uno, fueron dos, como denuncian algunos familiares.
Testimonios
Escalofriantes
relatos cuentan los sobrevivientes y sus familiares: Lisbeth
Portillo, una de ellas, contó que logró salir de entre los
escombros junto a otros deportados y caminó varios kilómetros
buscando ayuda. “He vuelto a nacer; Dios me dio una segunda
oportunidad”.
“Salir
ninguno, porque yo , cuando miré hacia atrás, no venía nadie.
Nadie venía detrás de mí.” comentó otra sobreviviente.
Otro familiar informó que su familiar “La última vez que hablaron fue el día 24 de junio, el día del terremoto, aproximadamente a las cuatro, 16:10 de la tarde, que llamó a mi otra prima, llamó a su hermana y le dijo que estaba en el aeropuerto”.
De igual modo, otro repatriado afirmó: Yo estaba en el vuelo 164. Yo estaba con mi compañero en el piso número uno en el sótano, cuando ocurrió el terremoto. Yo logré salir porque llegué hasta el tercer piso. De ahí me cayó todo encima. Como pueden ver, tengo mis heridas”.
Otro familiar comentó : Dándole gracias a dios, ya que no lo encontramos como muchas personas están encontrando sus cuerpos, ya que hay muchos en proceso de descomposición. O sea, de verdad que las escenas son horribles y nos preocupa.
Varios de los que lograron salvarse reportan que han sido, ellos mismos, los que han llevado adelante las labores de remoción de escombros para tratar de encontrar vida, mientras familiares hacen desesperados llamados por ayuda de servicios de rescate ya que se han encontrado con un grave obstáculo: las características del terreno montañoso, de difícil acceso.
"Yo estaba como en estado de shock. Veníamos de tan lejos, después de pasar por tantas cosas, de estar meses presos, esperando tanto el deseado avión de la deportación, llegar a nuestros países y encontrarnos con una desgracia como esta (…). Dios mío, no puede ser posible, ocho años fuera de mi país y yo le voy a llegar a mi familia en una urna", cuenta sobre su experiencia en un testimonio en audio facilitado por familiares a BBC Mundo.
Cierro este artículo con las palabras de Francisco Garcés (ingeniero civil enfocado en el análisis de daños), quien afirma que “Convertir la angustia colectiva en un arma de crítica política, acusando de "ineficiencia" o "lentitud" a los equipos que arriesgan su vida entre los escombros, no solo demuestra una profunda ignorancia técnica, sino también una alarmante falta de empatía humana.
Nuestro país no está lidiando con un accidente localizado; enfrenta las secuelas de dos terremotos mayores (magnitudes 7.2 y 7.5) que han afectado a múltiples estados simultáneamente, comprometiendo cientos de estructuras, vías de comunicación y servicios públicos bajo la amenaza constante de réplicas”.
Esperamos que a estas alturas, ya se hayan rescatado los cuerpos que quedaron tapiados y se les pueda dar sepultura.
No hay comentarios:
Publicar un comentario