sábado, 1 de agosto de 2020

Lydda Franco: siempre presente, nunca ausente




Este 2 de agosto, hace 16 años, que Lydda Franco Farías se nos fue, dejando a Maracaibo, a su mujeres y a la poesía un poquito más solas, sin embargo, su ausencia no ha sido olvido. No ha habido día, mes o año que no sea recordada, bien sea con una edición de alguna antología, conversatorios formales e informales, la creación de concursos literarios, a nivel regional y nacional, e instituciones que llevan su nombre, como por ejemplo la Sala de Lectura de la Biblioteca Pública del Zulia. Alguna vez apoyamos el proyecto de que la biblioteca del municipio San Francisco llevará su nombre. No sabemos en qué quedó esa idea.

Durante estos 16 años, se han creado innumerables blogs, facebooks, espacios virtuales,  se han escrito tesis, artículos académico y periodísticos, tanto en  Venezuela como en el exterior, con el fin de divulgar su poesía, su hermosa poesía. Así, una búsqueda  en Google, este 1 de agosto de 20020, nos habla de 8460 resultados que referencian su vida, sus libros. Está presente en Wikipedia, en cientos de blogs, en tuiter (@Lydda FrancoF), hay una Bienal de literatura que lleva su nombre, entre otros homenajes que se le han hecho. Durante años, varios de sus amigos pedimos y solicitamos en diversas oportunidades que la Feria del libro en Maracaibo, en alguna de sus ediciones, llevara su nombre de forma póstuma, no fue posible. También se hicieron diligencias a nivel central para que le dieran el Premio Nacional de Literatura, también en forma póstuma. Tampoco fue posible.  Sin embargo, esto no ha sido óbice para que su obra no se conozca aquí y en el exterior, para que no la recordemos con frecuencia, para que no la leamos, y sepamos las mujeres que en ella encontramos una de nuestras mejores interpretes y aliada.

Lydda nació un 3 de enero de 1943, en la sierra de San Luis, en el estado Falcón. Murió a los 61 años, en Maracaibo, la ciudad donde vivió desde 1963, donde es recordada y admirada como un símbolo zuliano, maracucho. Se casó con José Zabala con quien procreó tres hijos: Emilio, Mirna y Milton.

A los 22 años publica su primer libro Poemas circunstanciales, el cual obtuvo el primer lugar en el concurso literario del Ateneo de Coro. Luego salieron a la luz, siete textos más: Las armas blancas (1969), Summarius  y UNA (1985) y reeditado en 1998, A Leve (1991), Recordar a los dormidos, Bolero a media luz, Descalabro en obertura mientras ejercito mi coartada y Estantes (1994), Aracné (2000) y reeditado en el 2014, y una Antología poética (2002).  En el año 2005, Monte Ávila  Editores publica una Antología Poética que luego será reeditada por El Perro y la rana en el 2007.

Escribió otros textos que se han extraviado y no ha sido posible acceder a ellos, como son Estar en el envés (1991) y Edad de los grandes ataúdes (1997) este
ultimo en colaboración con Ricardo Ruíz Caldera. De igual modo, se habla de 5 libros inéditos que dejó editados en su computadora y que se han extraviado. A comienzo de año, 13 años después, creí haberlos encontrado, luego de una ardua búsqueda casi que kafkiana por localizar a la persona que había hecho un respaldo del disco duro de Lydda, luego de su muerte, pero el material nunca apareció. Nadie más da cuenta de los mismos, a pesar de haber preguntado a diferentes personas que solían frecuentar a Lydda, en su casa, allá en la urbanización San Jacinto de Maracaibo. Ojalá que alguna vez, alguien los encuentre y los salve para la posteridad

Cierro este pequeño recuerdo entonces con un pedazo de su famoso poema UNA, que es casi como el himno de muchas mujeres en este país, que se reconocen en esos versos, en ese humor, en esa denuncia y que, en sus últimos años, cada vez que lo leía en un encuentro público, la gente lo recitaba, se lo sabía de memoria (para su alegría y felicidad) y lo terminaba coreando con ella. Gracias Lydda.

UNA tiene el deber  de ser bella
porque entre otras cosas para eso está UNA
y para comprar lo que nos vendan
y para sufrir por la muchacha de la
                                                 telenovela
que es tan desgraciada (la muchacha y la telenovela)

sábado, 27 de junio de 2020

Mi homenaje a Julián Assange, en este Día del Periodista





En este 27 de junio, cuando los y las periodistas venezolanas celebramos nuestro día en conmemoración a la creación del Correo del Orinoco, periódico creado por Simón Bolívar en 1818, en apoyo a la causa independentista, quiero hacerle un pequeño homenaje a Julián Assange, de 47 años y nacionalidad australiana, injustamente secuestrado por haberse atrevido a divulgar, desde WikiLeaks, en 2010, todas las tramposerías y delitos que el Pentágono cometió en contra de Afganistán e Irán, en medio de una impunidad total.

El New York Times, The Guardian, Der Spiegel, Le Monde y El País, publicaron sus revelaciones y esto dio una visión más veraz de la actuación de EE.UU en estas guerras que ellos provocaron impunemente. Estas informaciones han contribuido, como pocas, a develar el verdadero rostro de ese país, más allá de especulaciones. He allí la razón de esta nota, de este homenaje. Pocos como él han hecho tanto por la verdad, esos fríos informes publicados en Wikileaks dan cuenta de esa dura realidad, mejor que cualquier crónica o artículo periodístico. No es fácil superar la realidad. Assange hizo lo que todo periodista debe hacer; luchar porque la verdad sea conocida.

Julián Assange está en prisión de máxima seguridad en Londres, durante 23 horas está encerrado y solo puede salir media hora al día. EE.UU quiere extraditarlo para juzgarlo por filtración de documentos secretos, espionaje, traición, piratería informática y otros 17 cargos bajo la Ley de Espionaje de 1917, pero solo será hasta septiembre, debido a la Covid19, cuando se reanudará el juicio. Si es condenado, podrían imputarle 175 años de prisión, una virtual pena de muerte.

El fundador de WikiLeaks logró filtrar a la prensa la pelusa de unos 251.287 cables, más de 400.000 informes clasificados sobre la guerra de Irán y 90.000 sobre de Afganistán. De ese color es su delito para los gringos. Según Patrick Cockburn, de London Review of Books, lo que más le sorprendió de esos cables fue leer como “ Matar gente se conoce como EOF (‘Escalada de Fuerza’), algo que ocurría frecuentemente en los puntos de control militares de EE.UU. cuando soldados estadounidenses nerviosos ordenaban a los conductores iraquíes que se detuvieran o se fueran, con complejas señales de mano que nadie entendía”. Otro informe describe el momento en que los soldados estadounidenses mataron a tiros a un hombre que se “arrastraba detrás de su posición de francotirador”, sólo para saber más tarde que era el intérprete de su propia unidad.

Esta pequeña muestra de lo que se divulgó a través de WikiLeaks, da una dimensión de lo que destapó Assange y ayuda a entender la ferocidad en su contra desatada por EE.UU. En tiempos de Correa, en el 2012, se asiló en su embajada en Londres; allí permaneció 7 años, hasta que llegó lenin moreno, que traicionó todo: lo entregó a la justicia británica y le quitó la nacionalidad... Tengo idea de haber escuchado, o tal vez fue que lo pensé, que Venezuela le ofreció su embajada, pero él creyó, que era más seguro Ecuador, dado que nuestro país vivía ( y vive) en un completo hervidero...

Assange lo han acusado de todo, desde haber puesto en riesgo la seguridad de los soldados gringos en Agfanistán e Irán hasta cargos de violación, en 2010, hechos en su contra en Suecia, lo cual generó una investigación de la fiscalía que duró casi diez años, se abandonó tres veces, hasta que finalmente fue desechada en noviembre de 2019, por cuanto ya se acercaba la fecha de prescripción. Actualmente, está recluido en una prisión en Belmarsh, desde donde solicitó libertad condicional para no contagiarse del Covid 19, ya que tiene una salud precaria, según informa su actual pareja con quien procreo dos hijos en la embajada ecuatoriana. De igual modo, diversos organismos internacionales denuncian el precario estado de Assange y señalan que lo están asesinando lentamente. Las plataformas freeassange.com y freewikileaks.eu y freeassange.es abogan por su libertad.

Valga este breve recuento del quehacer de Julián Assange para explicar el porqué de mi homenaje a este hombre que se las jugó completicas a favor de la libertad de expresión, y hoy esta a punto de pagar con su vida tal atrevimiento. Te honro Assange y ojalá hubiese un poder en la tierra que permitiera librarte de ese tormento que vives. Desde Venezuela te apoyamos y nos solidarizamos con tu causa.



sábado, 12 de octubre de 2019

La determinación del lenguaje

 

Por Alma Varela (https://www.zonadocs.mx/2019/06/27/la-determinacion-del-lenguaje/)

¿Con qué frecuencia pensamos en las palabras que usamos para nombrar la realidad que nos circunda? ¿Nos detenemos a reflexionar sobre cómo determinan nuestra manera de entender el mundo? Con la aparición del lenguaje inclusivo, estas preguntas se vuelven necesarias porque es innegable que hay un segmento de mujeres que al usar las palabras no se ven del todo representadas en ellas; la propuesta desde luego, genera polémica. El uso del lenguaje en varias ocasiones se aleja de las convenciones de la lengua, pero la defensa apasionada de las normas no siempre surge en proporción con los agravios a las mismas y solo se activa cuando el lenguaje inclusivo hace su aparición. Vayamos un poco atrás, antes de que esas reglas existieran.

Los primeros atisbos de esto que llamamos español escrito surgieron en la primera mitad del siglo XI al norte de España. Las glosas emilianenses y silenses han permitido tener una idea aproximada de cómo se transcribió una lengua que aún no había sido fijada bajo sus propias normas, y se debatía entre mantener sus semejanzas con la lengua latina o sucumbir a la influencia de lenguas como el leonés, aragonés o el castellano. En aquellos siglos, lo mismo podía verse escrito muller o muger en lugar de nuestra palabra mujer; o ermano, yermano y germano como opciones al hoy hermano. Antonio Alatorre, en su obra Los 1001 años de la lengua española (1979), señala que el castellano “fue en verdad una cuña que escindió lo que había sido una masa bastante compacta de madera (materia) lingüística.” al referirse a su propagación/imposición como resultado de la reconquista del reino de Castilla.

El andar de la escritura en español comenzó en los monasterios, donde solo los hombres de la iglesia accedían a la alfabetización y con la venia de los monarcas fueron perfilando la escritura de las palabras al preferir unas formas sobre otras. Alfonso X de Castilla, el Sabio, fue de los primeros preocupados en fijar la escritura y con ese afán escribió y corrigió obras de su tiempo para hacer de la lengua castellana un idioma hecho y “derecho”. Sus elecciones tuvieron como criterio preponderante lo que él pensaba que era lo correcto; aunque el componente político seguía regulando algunas de sus determinaciones, señala Alatorre:
… la lengua castellana de Alfonso X es básicamente el castellano viejo de Burgos, hay en él ciertas “concesiones” a los usos de León y sobre todo de Toledo, donde se hallaba la corte. En León y Toledo, ciudades de castellanización reciente, debía ser malsonante todavía la terminación -illo en vez de -iello (castiello, siella) e hiriente la h de herir, hazer y hablar en vez de ferir, fazer y fablar. Por el “decoro” general de la lengua, que era lo que él buscaba, decidió cerrar la puerta a esos rasgos menos “derechos”.

Hoy sabemos que castillo terminó por imponerse sobre castiello, lo mismo que la h reemplazó a la f inicial de muchos vocablos. Lo que para los hablantes del castellano del siglo XIII era una incorrección, para nosotros es la norma.
En 1492, Antonio de Nebrija publicó las primeras normas de uso de la lengua escrita bajo el título de Gramática castellana. Después de Nebrija hubo varios intentos por fijar la escritura del castellano en términos de lo correcto; esa noción procedía de la visión particular de un autor que elegía qué pronunciación y usos consideraba los mejores. Es importante enfatizar que la escritura en esos días era privilegio y preocupación de pocos.

Fue hasta 1713 cuando finalmente apareció la Real Academia Española. En pleno Siglo de las Luces, el establecimiento y manejo de convenciones académicas se convirtió para la clase burguesa en un imperativo que había que cumplir a costa de lo que fuera, al menos en apariencia. Muchas personas invirtieron sus recursos para ser hombres de calidad, como les llama Molière en su obra El burgués gentilhombre, donde el protagonista Jourdain intenta ser culto de la noche a la mañana para conquistar a una marquesa. El dinero permitía diferenciar al pobre del rico; pero el ser culto permitía reconocer al nuevo rico del intelectual o del noble; el conocimiento entonces, se convirtió también en un recurso de discriminación.

En 1741 se publica la primera edición de la Ortographia española, y como se verá, el propio nombre de la obra ha sufrido transformaciones; las más recientes y dramáticas ocurrieron en 2009, cuando la Academia eliminó el acento gráfico de las palabras guion y solo. También facilitó la escritura, al dictar que el acento gráfico tampoco era necesario para los pronombres demostrativos como esta o este. No han faltado las voces de resistencia ante estas resoluciones, y a modo de protesta mantienen esas marcas gráficas en la escritura. Seguramente habrá quienes pasen por alto lo uno o lo otro sin que haya grandes discusiones.

Como alguien que se dedica al estudio de las letras, presenciar el fortalecimiento del lenguaje inclusivo fue retador, sobre todo porque es costumbre abrazar posturas sobre las que no necesariamente hemos reflexionado o siquiera pensado, entre otras razones, porque competen a nuestro ámbito de profesión y por eso es fácil creer que la verdad nos asiste inobjetablemente. Otros se oponen, no porque sean los mejores practicantes de la correcta escritura, sino porque esos cambios desestabilizan el orden social y los conciben como antinaturales.
Este largo y a la vez superficial recuento de la lengua española tiene como propósito compartir las siguientes ideas: 1. El español es correcto o incorrecto como una decisión; sus normas son invención y arbitrariedad social 2. En el principio, los pocos que tuvieron injerencia en esas normas fueron solo hombres, por eso, podríamos al menos considerar que tal vez Alfonso X o Antonio de Nebrija concibieron la rectitud de la lengua en función de su experiencia del mundo y las convenciones que aprendieron y promovieron. El lenguaje es un mecanismo de comunicación y codificación de la realidad inventado por los seres humanos, pero regulado desde la visión masculina y dominante. Quizá la discusión no debería ser sobre la pertinencia del porqué las cosas evolucionaron así, sino por qué es necesario cuestionar esa visión y hacer modificaciones. Reflexionar sobre el lenguaje puede ser un inicio 3. El acceso a la educación y el conocimiento fue y sigue siendo un privilegio, por ello es que ha funcionado como un recurso para marcar diferencias y dar lugar a la discriminación, muchas veces se usa la ortografía con ese propósito 4. La política y el lenguaje están relacionados; elegir entre una lengua o versiones de ella para dar identidad a un grupo no es del todo una elección ingenua, detrás de ella hay relaciones de dominación y poder que se han normalizado y por eso las perdemos de vista.

Antes de decantarnos por aceptar o rechazar los cambios que propone el lenguaje inclusivo, podemos dudar y practicar la apertura para analizar las raíces sociales de las normas de escritura; porque en ellas conviven un ideal de comunicación, pero también la discriminación y conservadurismo. La ortografía se ha ido convirtiendo en un divertimento y una obligación con la que gustosamente convivo en las aulas donde imparto clase, estoy convencida de que todos deben tener acceso a ellas y a cualquier conocimiento, pero lo más valioso es reflexionar a partir de lo aprendido para cuestionar creencias que nos separan o confrontan. Lo que podría decir a favor de las normas ortográficas y gramaticales es que cualquiera que sea la elección de una persona – escribir “bien” o escribir “mal”- deber ser primero eso, una elección derivada del acceso al conocimiento; de lo contrario las convenciones de la lengua seguirán operando como una imposición social que colabora a determinar una sola visión del mundo de quien las practica. En este trance, conviene saber que se puede cambiar de opinión, que las elecciones no tienen que ser para siempre, sobre todo si nuestras reconsideraciones tienen que ver con entender otras realidades y a quienes las viven.

Cátedra de Lenguaje y Comunicación: Notas de Metodología

Cátedra de Lenguaje y Comunicación: Notas de Metodología: Alumnas Definitiva Acevedo, Veruska SI Antúnez, Mariángel 10 Boka, Eicar 17 Díaz, Yulianny...

sábado, 28 de septiembre de 2019

Gladis, la ajena 



Conocí a la Sra. Gladis Villalobos de Nieto, por allá en los 80, en San Cristóbal, cuando era dueña y señora de su hermosa casa ubicada en la Urb. Torbes. Allí sobresalía por todos lados su origen maracucho, del que se sentía más que orgullosa. Su hogar estaba atiborrada de muebles clásicos, de cuadros, de adornos de su región natal y de fotos, muchas fotos.

Cocinaba exquisito. Nunca olvidaré las Islas flotantes, postre por demás sabroso, que alguna vez probé, por primera y única vez, hecho por ella en una navidad. Pasé varias con ella, su familia y sus perros, tenía varios. La última con mi madre. Sus perros la hacían muy feliz, tanto que los enterraba en su patio y los recordaba con frecuencia. Fueron su compañía durante muchos años y lo remarcaba con insistencia. En esa época vivía con ella su nieta Bianka, por la que sentía gran debilidad, recuerdo la vez que le mandó hacer unos zapatos con tacones para que la niña pudiera jugar a ser mujer. Era la típica abuela alcahueta y eso a mi me gustaba. Solía contarme mucho de sus viajes, en especial uno que hizo a Grecia. Era muy feliz recordándolos.

Años después, solía venir con frecuencia a Maracaibo. Entonces la buscaba y salíamos a tomarnos un café o una cerveza, o la llevaba de compras o a hacerse algún examen. Recuerdo una vez que la acompañé a realizarse una densitometría osea y mientras se vestía, me preguntaron su edad y yo dije que como 60. Ella se echo a reír y me corrigió: eran 70, pero para mi esa era la edad que tenía. Siempre arreglada, con boca y uñas preferiblemente rojas, con ropa hindú y otras de mucho color y muchos collares. Siempre he pensado que me gustaría llegar a esa edad con ese espíritu.

Cuando comenzaron las Misiones de Chávez, se inscribió rauda y veloz. Disfrutaba mucho esos nuevos retos. No recuerdo si terminó alguna, pero lo que sí sé es que las disfruto. También le gustaba leer. Quería mucho a sus hijos y con Hernán, su hijo mayor, era extraordinariamente cómplice; siempre le reprochaba que tuviera tantas novias o esposas, porque ella se encariñaba y luego no las volvía a ver. El me contaba, con mucho orgullo, una carta que le hizo solidarizándose con él, con sus decisiones política.

Amaba (o amó?) con delirio a su marido Henán pero, en esa misma proporción, su relación fue terriblemente conflictiva, dada las constantes infidelidades. Era muy apasionada. Una vez le pregunté que porqué no se divorciaba y me contestó, con una contundencia que me desarmaba: es que no me imagino mi vida sin el De Nieto, qué le voy a decir a mis amigas con las que juego? Sus hijos me contaban que siempre fue una relación disfuncional, donde nadie era feliz.

También me hablaba de su hija Elizabeth, que en realidad era una sobrina, hija de un hermano, pero que ella crío como propia desde que salió del hospital donde nació. Cuando creció, se casó, tuvo una hija, comenzaron los problemas, hasta que un día desapareció y nunca más supo de ella. Eso le dolía profundamente. Siempre me decía: ¡no se te ocurra adoptar!

Pasaron los años y supe que estaba algo enferma del estomago, su hijo había vuelto a Maracaibo- contra todo pronóstico- y decidió traérsela hace como 8 años, cuando la invitó a pasarse unos días en su casa y nuca más regresó a San Cristóbal, hasta ahora. Ella se quejaba constantemente por eso. Volví a verla de nuevo, en fechas claves como la navidad, su cumpleaños, el de Hernán. Luego de experimentar con diversos diagnósticos, la conclusión era abrumadora; la Sra Gladis tenía más que un problema físico, un problema neurológico: sufría de esquizofrenia, que pudiera ser de origen genético pero agravado por un estilo de vida signado, por una relación matrimonial donde -posiblemente- nunca fue feliz. Y así pasaron los años. Cuánto de esa disfuncionalidad influyó en su enfermedad. Seguramente mucho. Hernán junto a Violeta, su esposa, le aplicó diversos tratamientos y llegó a mejorarla, notablemente. Siempre hablábamos de la película Despertares, por su sorprendente recuperación.

Pero luego, comenzó la tragedia en cámara lenta. El país se complicó y con él, toda nuestra cotidianidad Desde hace como dos años, ya casi no se encontraban los medicamentos o eran inalcanzables, hasta que ya no se pudo seguir medicando y su deterioro físico y neurológico se aceleró. Estaba tan flaca-flaquita, se caía con frecuencia, se quejaba constantemente, ya no veía televisión, ni leía, ni hacia nada. Solo se quejaba.

Durante estos años pasaron algunas eventos, por demás tristes, que supongo ella tuvo poco conocimiento: el Alzheimer de su esposo y su posterior muerte; luego vino también el Alzheimer de su segundo hijo Adelkader. Y ahora hay que agregar también el diagnóstico de ELA de Hernán, luego de lo cual su hijo menor, Erwing, se la llevó de regreso a su querida San Cristóbal.

Recién le pregunté por ella a Erwing, quien la cuida ahora – anteriormente lo hizo con su padre- y me respondió que la llevó a la casa “y no reconoció absolutamente ningún espacio...ajena totalmente” y entonces hice silencio y vinieron a mi tantos recuerdos, emociones, sonrisas, que me dije: tengo que escribirlo para que no haya olvido, para que recordemos que alguna vez no fue así, que estoy segura que a ella- coqueta como era- le habría gustado que la recordáramos jovial, sana, arreglada, intensa.

La foto que tiene su hijo en el guasap y otras que vi, visitando su antigua casa en San Cristóbal, es de otra persona que apenas reconozco, no de la señora Gladis que yo viví y disfruté, que está en mis recuerdos y en mi corazón de otra manera; vibrante, dinámica, atrevida y decidida. Así la quiero recordar. Así la voy a recordar por siempre. Sé que el tiempo y la enfermedad son implacables, pero mi mejor homenaje es recordarla como sé que a ella le gustaría que lo hiciéramos, quienes la conocimos y queremos. Por ello, gracias Sra. Gladis por todos los hermosos momentos que vivimos juntas, por haber sido tan buena anfitriona, por haber sido tan solidaria y sobre todo, por haber sido tan usted, no obstante sus fracasos y desencuentros.

Maracaibo, 26 de septiembre de 2019