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domingo, 14 de noviembre de 2010

Generación

 Este artículo de Luis Brito es sencillamente genial. Esta es también la historia de mi generación que orbitó alrededor de lo que fue el MAS, del " mas de nuestros tormentos" como diría Cabrujas y que terminó siendo una caricatura de lo que alguna vez quiso ser. No  se trata de estar con el gobierno o con la oposición, se trata de tener un mínimo de continuidad con lo que alguna vez fuimos. Solo eso. Qué pena por Mambrú....


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El mundo empezaba con nosotros y no íbamos a envejecer nunca. Barbicacho esbozaba la gran novela latinoamericana, publicó un poemario que nadie comentó y murió de cirrosis tras odiar a todos los estudiantes que decían que iban a escribir la gran novela, el gran poema, el gran ensayo latinoamericano.

Bonancini juró concretar en imágenes el drama del subdesarrollo, su gran largometraje del Cine Pobre se detuvo en la cuarta secuencia y los últimos en saber de él decían que filmaba cuñas o quizá él decía que las filmaba para disimular otra cosa más triste.

A Ezequiel lo despedimos con gritos de Ezequiel camarada, tu muerte será vengada, y la Digepol nos robó la urna en la funeraria para evitar que en el entierro hubiera concentración política.
Bartolo desde que conoció a Javier Heraud en la Federación Mundial de Juventudes Democráticas se hizo como un embajador internacional de la izquierda siempre en grandes recepciones en Bielurrusia o La Habana o Berlín Oriental y renunció al partido el día mismo que cayó la Unión Soviética.

Narváez despuntaba en el cafetín con sus análisis sobre la Teoría de la Dependencia y después de la beca Guggenheim no quiso saber de más nadie.

Hace años no se ve a Teodosia, la que escribía Abajo la Dictadura con lápiz de labios en los baños de la facultad, después se dedicó a relaciones públicas y echaba espuma cada vez que le nombraban izquierda.

Un torbellino humano era Dragún que nos hacía afiches para las concentraciones y dibujos para el periodiquito clandestino, su casa era una Babel de multígrafos y reuniones de grupos y de comités de huelga y hablaba temblando del paroxismo permanente y desde que exhibió en el Guggenheim se metió a macrobiótico en Boston.

Magdalena proponía liberarnos de la opresión patriarcal mediante la denuncia del machismo y del acoso hasta que resultó que nadie terminó acosándola.

El más radical de todos era Medardo que pasó en la guerrilla una semana y se fotografió con uniforme, sólo creía en la Revolución Total y en la invectiva justa para quien se detuviera en pendejadas, y después terminó aplicando el paquete del Fondo Monetario.

Grisel fue la primera a la cual no quise volver a verle la cara por no saber en qué habían caído aquellos ojos que casi revestían la categoría de causal de suicidio.

Julio era tan delicado, las muchachas decían que era un amor de educado y murió de aquella enfermedad secreta.

Mariela tan aguda a la hora de señalar las contradicciones objetivas y subjetivas los parientes influyentes que le consiguieron las becas en París y en Madrid y en Londres y en Bruselas y en Roma donde estuvo haciendo postgrados hasta los cincuenta años.

A la hora de las locuras buscábamos a Nemo, el atolondrado a quien yo tanto estimaba porque creía que ni padre ni partido ni institución ni ideología ni interés podían meterlo por el aro hasta que se casó y cada vez que la mujer abría la boca temblaba.

Doria, la maravillosa guerrera que defendió a tiros a su pareja caída hasta que se le acabó el parque, la última vez que la vi me hablaba de las maravillas del marketing.
Ildefonso cantó la delación de quinientas páginas que hizo caer toda la izquierda. Vivía escondiéndose de sí mismo hasta que logró hacerlo de todo el mundo para siempre.

Narvarte fue copeyano y después opusdeísta y después urredista y después masista y después adeco y después emepenista y después emeverrista y después golpista y después pesuvista y siempre diputado y siempre embajador y siempre viceministro y siempre juez y siempre.

Fulano se hizo rico con un gobierno y Zutano con otro y Mengano con todos.

El doctor Benvenuto Aristi terminó condenado por devorar pacientes drogadas pero ahora se ríe del mundo gracias al juez comprensivo que le dio su casa por prisión.

No sé ya de quién es cada velorio. Nuestra única coartada es el olvido.

http://luisbrittogarcia.blogspot.com

jueves, 28 de octubre de 2010

Gracias Kirchner por habernos dejado una mejor Latinoámerica




Nunca imaginé que esa muerte me fuese a doler tanto. Nunca. Porque para mi era tan cotidiano verlo tan activo, tan dinámico que era impensable pensar en su ausencia.


Cuando este miércoles 27 vi la noticia por Telesur apagué la televisión inmediatamente. No la podía digerir. No era potable. Es de esos momentos cuando uno quiere que esa no sea la realidad.

Tal vez apagando “la caja boba” la realidad era otra. Pero no,  era cierto y desfilaron por mi mente tantas cosas asociadas a ese hombre llamado Néstor Kirchner, que inicialmente costaba pronunciar, pero que después  se hizo hábito.

Mi primer recuerdo fue cuando resultó electo presidente, en esa etapa en la cual Argentina parecía un esbozo, una caricatura de lo que alguna vez fue un país, luego de la larga noche de la dictadura. Ni idea de quién era, sonaba incluso a alguien efímero, puesto allí, por no haber más nadie, incapaz de trascender. Con  pocos votos llegó a la presidencia.

Luego vino su acercamiento con Chávez, un discurso que rompía con sus antecesores, algunas medidas a favor de los Derechos Humanos, en especial de los desaparecidos en Argentina, su relación con las madres y abuelas de Mayo, me comenzaron a reseñar a un presidente que como mínimo sorprendía gratamente.

Sin embargo, lo que lo me ganó como latinoamericana, fue su actuación junto co otros presidente frente a Busch, donde enterraron el ALCA. Allí me dije, este tipo es otra cosa. Luego vino Unasur, su elección como Secretario General,  Bolivia y el intento de golpe frustrado, Honduras,  las relaciones rotas entre Venezuela y Colombia, Ecuador y otro golpe frustrado y en todos esos eventos estuvo N.K. Recordaré por siempre su apoyo en el intento de liberación de los rehenes y su estadía hasta última hora en suelo colombiano, hasta que Uribe hizo su payasada. Allí estaba Kirchner. No fallaba. No nos fallaba.

Luego vino la presidencia de su esposa Cristina Fernández, que hace rato demostraba que no era un primera dama, que tenía peso específico, que hacia política, que era política. Ese binomio me gustaba.

Después vinieron leyes e iniciativas, salidas de esa era llamada la de Los K y que le ha dado tan buenos momentos a Argentina, mejorando su calidad de vida y sobre todo, devolviéndoles su condición de país, restableciéndoles su ego. Gracias a  muchas de sus iniciativas, Argentina dejó de ser un paísito de caricatura, de generales y milicos que acabaron con una generación completa, cuando desaparecieron y asesinaron a más de 30.000 y que gracias a hombres como Néstor K. comenzó el fin de la impunidad.

Y entonces cuando la cosa comenzaba a ponerse mejor, se nos va. La vida nos vuelve a dar una mala jugada, casi una puñalada trapera. Y el dolor se nos instala a lo largo de nuestros cuatro puntos cardinales.

Debo terminar y no consigo cómo hacerlo. Intento finalizar diciendo que si alguna duda quedaba del impacto del Kirchner en Argentina y América Latina, allí están las imágenes de ese desfile interminable de personas mostrando su afecto, su dolor y su solidaridad. Allí están la mayoría de los presidentes de la región, representando el dolor de sus pueblos.

Lo dejó hasta aquí. Vivo mi duelo.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

A Oscar Rincón, un recuerdo eterno


Me cuesta un mundo escribir sobre Oscar. Cuando pienso en él, transcurren muchos  años compartiendo momentos, dolores, alegrías, en fin gran parte mi vida, nuestras vidas. Siempre creí que esta batalla la iba ganar, como tantas otras.  Si con alguien siempre quise envejecer fue con él, puesto que era un conversador nato, infinito, infatigable. Tuvimos encuentros y desencuentros. No eramos fáciles, pero siempre privó el afecto. Quedó una conversación pendiente, que alguna vez espero se dé. Por ahora, mi recuerdo eterno. Por ahora...
Aun después, que ya han transcurrido varios días, no logro escribir en frío. Es como si en el fondo me negara a aceptar su muerte, tal vez porque con él se va un poquito de mi. No es Oscar un recuerdo para mi. Es una reseña viva. La foto que ilustra esta nota,  se la tomó Luzmarina Gutierrez, su compañera en esos años hermosos 70. Esa imagen la usamos en volantes, afiches, cuando él era responsable de la J. del MAS y luego (creo) candidato a la FCU, con la cual recorrimos la universidad acompañados por la canción de Alì Primera " El bachaco fundilluo" como consigna. Pintamos ese rostro en telas y paredes. Siempre fue muy guapo, además de fotogénico. Pero sobre todo vital y entregado. Era frontal para bien o para mal. Tenía algo que me gustaba mucho: no cultivaba rencores, pero no era de medias titas. Tuvo sus enemigos y no los evitó.

Hoy, que comenzamos a ser menos, te dedico este recuerdo eterno.

viernes, 27 de agosto de 2010

Luis Hómez, el incomodo (a 20 años de ausencia)


(Morelis Gonzalo)
Este 28 de agosto Luis Hómez cumple 20 años de ausencia. Dicen que 20 años no es nada, pero qué de cosas han pasado en todo este tiempo, cuánto ha cambiado el país, la política, sus actores. Qué de volteretas ha dado la vida.

Han cambiado tanto las cosas, que aquella frase de Neruda “Nosotros los de entonces, ya no somos los mismos” pierde su poesía y se transforma en un vulgar pragmatismo, que hace dudar sobre si alguna vez de verdad, muchos de los militantes del Movimiento Al Socialismo, creyeron en esa posibilidad.

Luis Hómez, quien murió  a los 42 años de edad, fue considerado el  Defensor del Zulia y El Primer Valiente. Luchó en su corta e intensa vida política contra la corrupción en todas sus dimensiones. Así, enfrentó a las tribus judiciales, a las mafias lecheras e inmobiliarias, a la corrupción policial, a los desastres ecológicos. También peleo por la necesidad de rescatar a la zulianidad  como eje central de la política en la región, entre otros.

Su actuación logró poner presos a jueces y empresarios que hasta ese momento eran intocables. Consiguió también sensibilizar a la opinión pública, a  algunos organismos tomadores de decisiones y a actores políticos sobre la necesidad de enfrentar la corrupción, estuviera donde estuviera. A “enderezar  entuertos” como solía decir.
Denuncias, redes y marañas
En el año 1986 Luis denunció el famoso caso de Los pozos de la muerte, que luego terminaría siendo uno solo. Allí logró demostrar que los cuerpos de seguridad del Estado utilizaban esos pozos para “saldar cuentas pendientes” con terceros mediante ajusticiamientos. Allí se encontraron 5 cadáveres, dos de los cuales no fueron reconocidos. Los responsables de estos asesinatos eran miembros de las FAP, la cual era dirigida en su momento por el general Gustavo Fischer Godoy, quien fue destituido gracias a la labor de Luis y es aquí donde la teoría de las redes se hace presente. Veamos.

Para ese año el gobernador del Zulia era Omar Barboza,  designado por Jaime Lusinchi, quien intentó banalizar este descubrimiento afirmado que lo que había en los pozos eran “unos huesos de vaca”. Luis demostró hasta la saciedad lo falso e infame de esa afirmación y en consecuencia el encubrimiento que, como primera autoridad regional, realizó ante estas desapariciones y posteriores asesinatos.

Desde la gobernación del Estado Zulia, Omar Barboza apoyó la candidatura de Beto Finol (su principal financista) para el parlamento nacional, quien era el jefe del gang de la leche como lo definió Luis, el cual junto a Américo Araujo, Secretario general de AD y diputado regional, habían convertido al Zulia en una hacienda de su propiedad. Era el tiempo de “los bachacos”.

Beto Finol fue denunciado por Luis en el parlamento nacional, ante lo cual “renunció a AD”. Hoy sigue siendo un “prospero comerciante” con muchos amigos en la clase política asociada a la MUD, a la oposición. No es candidato a ningún cargo, pero posiblemente no lo necesite. Américo Araujo, por su parte, perdió gran parte de su poder con la caída de Beto.

Hoy, Omar Barboza es candidato a Diputado Nacional por un UNT, apoyado, entre otros por muchos de los que, desde el MAS años atrás, acompañaron a Luis a enfrentarlo y denunciar los asesinatos y desmanes que se cometieron en el Zulia cuando fue gobernador, pero que hoy prefieren olvidar, obviarlo.

Igual ocurre con Mervin Méndez, copeyano,  exconcejal y exalcalde de Ciudad Ojeda y actual candidato por la oposición al parlamento regional, quien fue denunciado por Luis en 1989 por haber encontrado graves actos de corrupción en su gestión como concejal, avalada la denuncia por la Asociación de Comerciantes de la región (ACIL).
De Omar Barboza a Álvarez Paz, pasando por Rosales
En el año 1988, siendo aún Omar Barboza gobernador del Zulia, Luis también denunció a Clemente Rojas La Rosa, director regional de la DISIP, por su participación en el negocio del narcotráfico. Este  contrató para su defensa los servicios del abogado Álvaro Castillo Zeppendefeldt, no obstante lo cual no pudo evitar que fuese destituido.

Este abogado fue denunciado por Luis Hómez en su libro “Cómplices y testigos” con el nombre de Bárbaro Palacios como uno de  “de los principales agentes de corrupción en el estado Zulia, cómplice además del Juez del  Manuel del Moral Labarca (uno de los cinco e jueces que logró destituir). Militante de AD, le daba vida a aquella máxima de El Libertador: el talento sin probidad es un azote”.

En el año 2009, Álvaro Castillo fue el abogado defensor de Manuel Rosales en el juicio que se le sigue por enriquecimiento ilícito. “Las pruebas presentadas por la fiscalía indican que, Rosales, aprovechándose de su condición de gobernante municipal y regional desvió los fondos de la nación a favor propio, de sus familiares y amigos”, señala parte de la acusación.

Como Gobernador del Zulia, Manuel Rosales contrató también a Henry López Sisco como asesor de Seguridad. Este policía ha sido denunciado por la participación de las masacres de Yumare (1986), El Amparo (1988), El Caracazo (1989), Cantaura y por el acoso a la embajada de  Cuba en el 2002, cuando el golpe de estado. Todo indica que fue alumno destacado de los terroristas anticastristas comandados por  Posada Carriles, quienes en los 60 y 70 coparon los cuerpos de seguridad del estado. Se fugo del país y al parecer está exiliado en Costa Rica.

 Manuel Rosales también se fugó del país el 2009 y se encuentra en Perú, donde pidió “asilo político”. Desde allí, sigue moviendo los hilos de la política regional, imponiendo sus candidatos a la Asamblea Nacional y a su esposa como candidata a la alcaldía de Maracaibo, apoyados por la MUD, integrada por mucho de sus excompañeros de partido y de causa.

Por su parte, Clemente Rojas se fue de la región y en 1997 regresó a Maracaibo a trabajar como jefe de Seguridad del Hotel El Paseo, propiedad de Heraclio Montiel, cuñado de Oswaldo Álvarez Paz.

En 1989 se realizaron en el país las primeras elecciones para gobernadores en el país. Luis era una fija. Todas las encuestas lo señalaban como seguro ganador en el Zulia, no obstante haberse presentado los primeros síntomas de su enfermedad. La elección se dio y Oswaldo Álvarez Paz “resultó ganador”.  El otro candidato era Omar Barboza.

Diecinueve (19) años, en el año 2009 después, Ángel Monagas escribió en su blog “Juicio a la noticia”  como él fue testigo de la estafa que COPEI y AD cometieron en contra de Hómez y sus seguidores en los cenáculos del CNE. Como Oswaldo había ganado con fraude, apoyado por Omar Barboza y AD. Hoy Álvarez Paz es un “paladín de la democracia”, avalado por  muchos de aquellos a quienes estafó cuando le robó el triunfo a Luis. Así son las cosas.

Por todas estas razones es que parodiando a Funes, el memorioso, de Borges, digo Luis, el incomodo, porque mucho de sus seguidores, amigos y compañeros de partido, han preferido olvidar a estos corruptos, a estos combates, a estos ejemplos. Prueba de ellos es que casi ninguno recuerda su aniversario, ni de vida, ni de muerto. Para muchos, es más cómodo olvidarlo, puesto que gran parte de ellos o hacen vida o apoyan a  los que él denunció y combatió, quienes siempre estuvieron vinculados a AD y COPEI  y hoy con sus derivados, como el Nuevo Tiempo o Primero Justicia.

Pero allí está la historia, allá están sus libros, su biografía (http://www.analitica.com/bitblio/gonzalo_vegas/memorial.asp) un video (http://www.youtube.com/watch?v=irVrXB1wyRE) la memoria oral de la gente que no olvida, que sabe bien cómo fueron los combates de Luis Hómez, a quién enfrentó y sí muchos de su compañeros del MAS hoy prefieren obviarlo por incomodo, pues muchos y muchas lo seguimos recordado como un faro, como un referencia ética ineludible en este Zulia irredento y memorioso, donde  el ejemplo de Luis sigue vivo no sólo como pasado, sino como presente en la escuela que lleva su nombre, en la placita, en el corredor vial, en una calle, en el Golfito, en La Chamarreta, en El Pinar,  El Gaitero, en tantos y tantos sitios,  donde quedó sembrado para siempre.